sábado, octubre 8

Dogville


El cielo aherrojado, emputecido hasta las heces. Las casas mugrientas –subterfugios– resoban la lengua del incipiente literato que nunca ha escrito (el fuego podrá borrar más tarde). No un pueblo pequeño, no un topo escabulléndose, el dolor es juez bajo la luna mordisqueada. Un perro ladra. Es lo que sabe decir.

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