domingo, junio 11

Algo oprime

No atino a saber qué arteria, qué arguye
mi sangre O negativo fuera de sus
veleidades, edades, verdades a medias.
Hay algo que va de lado a lado de mi cuerpo
haciendo de las suyas, nubla mi vista
con una neblina amarilla, tensa mis articulaciones
con un soplo de sangre espesa. Algo permanece
inerte y activo a un tiempo, achica mi respiración,
me hace volver los pasos con el ceño fruncido,
contamina mis palabras de grumos y agranda
mi lengua dentro de mi boca hasta que ya no cabe.
Este algo me provoca calambres en las pantorrillas,
me devuelve a esos días eclécticos llenos de alturas
y bajezas, me tiene acorralado, es algo que oprime,
encarcela, cela, no me deja.

lunes, mayo 29

Figuras en un rectángulo blanco

Ya sé que prometí dormir temprano, aplazar el despertar aletargado y con las ligas de los nervios estiradas todavía, jaladas por hormigas de metal. Esta cama es un pequeño país donde ocurren sublevaciones y crepúsculos indigestos. Acampan ideas terroríficas de habitantes de otros planetas, vienen de visita robots que han ganado su libertad a base de buenos argumentos y un par de chantajes para corresponder el acto divino de su creación. La lógica del amante es la del agua al convertirse en vino. La razón de los vencidos a punto de alcanzar aquello por lo que lucharon día a día con ligereza, domesticadas sus noches sin luces. Rameras, ramos benditos, rancias promesas de un dios de asfalto guardadas bajo la cama, en una caja junto con palabras polvosas o diademas. Aquí se archivan toda clase de demonios.

domingo, mayo 28

Puño alegre y otros desvaríos

Quién dijo esto ha terminado, garras en el puño, batalla campal sobre las ramas. Ninjutsu, técnica de nubes. Cómo cambian a cada parpadeo, cómo el herido hace su solución de hojas y atiende al perro dormido dentro del árbol. Las venas de una hoja que vuela, el parpadeo de los ojos de lobo, el río siseante, los ojos del zorro y su alardeo entre los dientes, huesos que son alfileres y humo. Clones de sombras se esfuman, el hombro izquierdo cede a la invasión negra, esta noche templada dormiré temprano y confiado en la sombra. Risa y llanto, qué más da. Recortado contra la luna, abandono a los amigos en un vendaval de murmullos; mi sonrisa de medio pelo trama atraparte en un descuido. Pero Rock Lee, me sorprendes, manos de hierro contra el hueso invulnerable. Caleidoscopio y tren en una fusión. Construir metáforas ebrias con los huesos es como atacar el verde con decisión de cielo despejado. Ninjutsu. Pulgar erguido en señal de amistad, brillo blanco y, me sorprendes. El sol irradia pentágonos.

sábado, mayo 27

4 am

Son las cuatro de la mañana y escribo
porque justo en este momento puedo
decir que escribo a las cuatro de la mañana.
No quiero dormir, aunque mientras tecleo
tengo los párpados cerrados
como un muerto que todavía lo ignora.

miércoles, mayo 24

Ahora comprendo a Judas

Si Dios me ama no es correspondido.
Solo quiero una relación de interés:
que me dé buena conciencia, tranquilidad
y me deje ver en paz mis series de Netflix.
Estoy molesto con Dios y, por otro lado, me cagan
sus favoritos: siempre esgrime una buena razón
para tenerlos olisqueando sus faldones.
Debo ser un tipo débil de carácter,
pero a mí no me engaña. Dios no comprende,
no sabe a ciencia cierta cómo somos los humanos
porque Él fue un humano de excepción.
Solo se lamentaba de nuestra falta de amor.
Y no se da cuenta de que es el motivo de mi odio.
Un Dios para el que no corre el tiempo, un Dios
cuyo amor está tan lejos como un ovni
en un bosque nublado.

martes, mayo 23

Garganta seca de la noche

Negro insomnio sin latidos: una carga no tan pesada como el viento. Mil agujas en mi pecho deshidratado, sofocado por la bestia del mediodía. Un flujo de pensamientos en el ataúd cerrado de mi cerebro en busca de lo invisible a ojos del agua. Hazmerreír del ser, del automatismo, enarbolado sueño de espadas sin filo aparente.

domingo, mayo 21

Mango

Había guardado ese mango que alguien comió a medias:
trozó dos rodajas y dejó el resto sobre el pretil.
Había esperado tres días para comerlo, jugoso,
lo había cargado en la mochila durante una hora en autobús,
entre la aglomeración del tráfico.
No importaba que a otra persona se le antojara
si era capaz de oprimir esa pulpa fresca contra el paladar
con la fruición de quien recuerda su niñez.
Ahora yace allí, sin su color encendido,
habitáculo de moscas.

jueves, mayo 18

No creo en las buenas personas

En sus sonrisas de dientes blancos, sus peinados gomosos
y su alegría a toda asta en los pliegues del día.
No confío en las buenas personas, en sus dobles
tratos con esta realidad que supera las tramas
con que envuelven a los demás para seguir siendo
buenas personas. Las buenas personas son las peores:
las he visto pisotear a las malas personas, a las buenas,
las he visto otear la oficina, el supermercado, el antro,
en el asiento de su automóvil blanco de modelo reciente
afilando los colmillos, sus intenciones milagrosas.
No me gustan, no trago a las buenas personas, parásitos
de las malas a las malas. Su mecanismo depende
de hacer combustión con las malas personas, sin ellas
qué son las buenas personas: una máscara
de papel con la sonrisa rota.

-->

jueves, mayo 11

Tierra ligera

Solíamos terminar en los praditos, en casa
de mi abuelo. Toño, Javier, Rafa, yo
escarbábamos al pie de un limero
más viejo de lo que podíamos contar.
Nuestro lugar preferido, junto a la tina
que llenábamos de agua para hacer lodo
y construir fortalezas que serían vencidas
por la inercia de las catapultas.
Me pregunto si ese rincón significará
algo para alguien ahora mismo,
y la respuesta viene casi inmediata:
fue mi tía quien depositó al pie del árbol
a su último hijo muerto antes de nacer, cubriéndolo
con la tierra que ablandaron
nuestros juegos.

miércoles, mayo 10

Juguetes

Te escondías entre la puerta y el librero,
buscabas la compañía de tus juguetes.

Hay un silencio en ese hueco,
busca adherirse a tu oreja.

lunes, mayo 8

Yo he hablado con Dios

Contrario a lo que cualquiera creería, no ha sido
porque soy buena persona. Dios me habló,
me dijo que soy una basura en el medio de la calle,
una brisa pasajera y molesta en su pequeño diario
donde escribe las faltas de los millones que entretienen
su carencia de amor. No he querido ser irrespetuoso
porque Él siempre tiene la razón. Y no es ironía, o la ironía
viene después: yo podré desgranarme los cabellos
argumentando en contra, flagelarme, echar reparos
y sin embargo al final, si deseo un dormir tranquilo,
la sonrisa de mis padres a la hora de la cena, el aprecio
de mis hermanos y sobrinos los domingos de parque,
no hay de otra: he de aceptar esta culpa como los débiles,
mostrar mansedumbre, aunque por dentro, muy oculto
detrás de una arteria oscura, piense en cómo salir de esta.



domingo, abril 16

Porque sí

Estaba escrito en los confines
del nervio que al cuello engatusa.

En la redoma del alter ego
no hallo dispersión imposible.

Vengo de ninguna parte
a partir hacia un parto.

He girado como satélite alrededor de mí mismo
y me he aburrido.

Sé cuándo un poema se da y cuándo se niega.

No se ha dado: nado y de paso
me contagio de conjuntivitis.

miércoles, marzo 15

Vuelo 734 de Volaris

Si algún pasajero equivocó este viaje
se encuentra en toda libertad de bajarse,
repite tres veces
una voz grave y mecánica
en el avión con los motores ya encendidos,
el combustible cargado.
De otro modo –aclara– nos acompañará
a destino hasta el final.
¿Y si fuera yo de quien hablan?
A mi lado no hay nadie, solo enfrente
un joven de cachucha roja
con un libro en la mano.
¿Y si ningún pasajero debiera
haber tomado este vuelo?

Aeropuerto Benito Juárez

Dejé a una mujer plantada al pie de la estación del Macrobús.
Era una fotógrafa Millenial y me llamaba “provinciano”.
En el Café Habana pedimos concha de nata,
pozole rojo en la Casa de Toño.
Y en la provincia –ha de suponer– no comprendemos las señales.
Ahora busco la sala B, avanzo por el pasillo, los anuncios
se entrelazan unos con otros, el sueño me aniquila.
De pronto miro a esa familia con café en vasos de cartón,
la sonrisa estúpida tan parecida a la de su propio bebé.

lunes, febrero 13

Fantasmas

Mis padres duermen en la habitación contigua, la misma
en que lo han hecho desde hace unos cuarenta años.
Yo vine aquí a huir del mundo que ya arreciaba,
del dolor de estar solo, en un intento por encontrar
las agallas que me hicieran retroceder hacia dentro de mí
y todos los engendros que se alimentan de las neuronas
en mi cabeza partida –la mayoría de las veces al amanecer.
Mis padres duermen: él ronca con cierta suavidad, como si
rasgara una sábana vieja esperando no hacer ruido; ella
con la cabeza recargada en la cabecera, los lentes puestos,
desajustados, y la TV encendida en una serie de Netflix.
Yo estoy aquí, observando la sombra de mis pies, el cuello
tenso como un nudo, la respiración dificultosa por el hábito
de alojar alergias. Muchas veces, cuando llego tarde, están
acostados simulando dormir, pero no lo hacen porque también
son un amasijo de nervios por su mal del corazón, un atolladero.
Ya sé que pierdo muchas cosas de vista allá, afuera de mí, que
me paralizo al pensar que todo esto acaba, ya se está cocinando:
algún día la sombra de mis pies me alcanzará en esta casa
habitada por nuestros fantasmas.

jueves, febrero 9

James Kerwin ajusta su Canon 5DSR sobre un tripié Gitzo Adventure 2

El polvo acumulado expresa
su muy personal desconcierto:
bancas vacías y espectros amarillos.
No estamos seguros de que el verde sea real.
¿Las ruinas hallaron su razón de ser
al tomar conciencia de aquello
en que se iban convirtiendo?
Nadie asoma a las ventanas
ni hay por qué creer.


lunes, noviembre 7

Casas vecinas

Apenas si he visto dos o tres veces
a mis vecinos de al lado.
Ignoro cuántos son, no siempre
aparecen las mismas caras.
Si estudiantes o una familia.
Ayer un hipster de espléndida barba
insistente nos miró desde su cochera
—a mis hermanos, a mí—
y de pronto fue engullido
por la puerta hambrienta de su casa.
Esa misma que, solitaria e inundada,
un día lloró de agotamiento
a través de los muros.
Salté a la azotea, desahogué su canal
de tierra y hojas secas —aunque
el daño ya estaba hecho.

miércoles, noviembre 2

Camino a la oficina

Todos los días lo mismo. Las calles quebradas, el edificio que has visto alzarse desde sus cimientos, cuando las grúas eran apenas un destello contra el sol sobre una estructura gris. Vas y miras autos apostados en la banqueta de López Mateos: algunos que no esperan y están a punto de sacrificarte por pasar la calle y estorbarles en su fuga. Vas, caminas aprisa por llegar temprano a firmar tu llegada en la oficina. Hoy tomaste dos rutas para asegurarte una mañana sin disturbios. El cielo empieza a ser un lujo en esta ciudad que sabe cómo destruirse.

-->

martes, octubre 11

Escuchaba a Bob Dylan


Son las 3:21 pm y eres medianamente feliz;
el cielo ha estado azul granate, ayer igual.
Piensas en ella que piensa en ti como en un sobreviviente:
a ella, a ti, a la Isla Navidad donde se hundieron.
Y no hay sino nubes en trocitos, técnicamente
un cielo de azoteas desamparadas, cables telefónicos
y cierta melancolía de polvo se percibe.
Mientas tanto, la armónica en tus audífonos
hace lo posible por ganar protagonismo.

sábado, septiembre 17

Anatomía del patio


La palma rasga el aire. La tentación es una metáfora: no construiré a partir de ella. Pero ¿y la mariposa amarilla que de pronto aparece, enredada entre palabras?